El costo de la canasta básica alimentaria continúa siendo uno de los principales desafíos para la economía de los hogares mexicanos. Investigadores del Centro de Investigación e Inteligencia Económica (CIIE) de la UPAEP señalaron que, aunque la inflación general mantiene una tendencia descendente, diversos alimentos esenciales siguen registrando incrementos que impiden a muchas familias cubrir sus necesidades alimentarias únicamente con un salario mínimo.
Durante la presentación del Monitor de Alimentación y Pobreza Regional, Alfonso Mendoza Velázquez, director del CIIE UPAEP, informó que el reporte comenzará a publicarse de forma mensual para ofrecer un seguimiento más preciso a la evolución de los precios conforme el INEGI actualice sus indicadores.
Explicó que el análisis utiliza la metodología desarrollada por el extinto CONEVAL y actualmente retomada por el INEGI, adaptándola para estimar el costo de la canasta alimentaria por entidad y ciudad, lo que permite identificar diferencias regionales que no refleja el promedio nacional.
Los investigadores señalaron que factores internacionales continúan presionando los costos de producción agrícola, entre ellos las tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz, que impactan el precio de los energéticos y fertilizantes, así como los efectos climáticos asociados al fenómeno de El Niño.
Óscar Salomón Castañeda Lozada, profesor e investigador de la Facultad de Economía, explicó que durante junio los productos con mayores incrementos fueron la papa, la cebolla y la manzana, principalmente por problemas de oferta derivados de condiciones climatológicas adversas que afectaron las cosechas en estados productores como Sonora, Sinaloa, Estado de México y Puebla.
Respecto al costo de la canasta alimentaria, detalló que a nivel nacional la canasta rural alcanzó los 1,907.63 pesos por persona, mientras que la urbana llegó a 2,553 pesos. En Puebla, el costo fue de 1,815 pesos en zonas rurales y 2,407 pesos en áreas urbanas.
Por su parte, Viviana Elizabeth Zárate Mirón, investigadora del CIIE UPAEP, presentó un ejercicio sobre el poder adquisitivo de una familia integrada por cuatro personas con un solo ingreso equivalente al salario mínimo.
Los resultados muestran que ninguna entidad del país logra cubrir completamente el costo de la canasta básica urbana con ese ingreso. En Puebla, el déficit mensual alcanza aproximadamente 177 pesos, lo que obliga a muchas familias a reducir o sustituir alimentos esenciales.
La investigadora agregó que, aunque en algunas zonas rurales existe un ligero superávit, éste resulta insuficiente para cubrir otros gastos indispensables como transporte, vivienda, salud o educación.
Como parte de las recomendaciones para optimizar el gasto familiar, los especialistas sugirieron comparar precios entre distintos establecimientos, aprovechar alimentos de temporada, planificar las compras, sustituir temporalmente productos con mayores incrementos y consultar periódicamente los reportes de precios para identificar mejores oportunidades de compra.
Asimismo, consideraron necesario fortalecer la producción nacional de fertilizantes, impulsar políticas públicas que reduzcan los costos de producción agrícola y mantener mecanismos de apoyo para las familias cuyos ingresos continúan siendo insuficientes.
Finalmente, Alfonso Mendoza destacó que la inflación anual mantiene una tendencia descendente y se acerca nuevamente al objetivo del Banco de México. En junio, indicó, la inflación fue de 2.43% en el estado de Puebla y de 2.46% en la capital, aunque advirtió que los alimentos continúan aumentando por encima del promedio general, por lo que será necesario mantener un monitoreo constante durante el resto del año.



